Sobre Mí
Mi interés por el arte empezó en 2005, cuando llegué a ese maravilloso país llamado Nueva Zelanda. Me apunté a un curso de pintura para conocer gente, y ahí empezó todo. No me imaginaba que aquella decisión acabaría convirtiéndose en una parte tan importante de mi vida.
Tras aquel primer curso, continué profundizando en la pintura hasta que, de regreso a mi país, retomé mi formación con distintos profesores. He tenido la suerte de aprender de grandes maestros, allá donde he estado. Personas que han contribuido a mi desarrollo artístico y a mi manera de entender el arte. En cada una de mis obras hay un cachito de ellos.
Me interesan, sobre todo, las expresiones de las personas y aquella incógnita que se refleja en los ojos de los animales, como bien se aprecia en mi colección Miradas Vidriosas, donde intento capturar emociones, presencias y pequeñas historias que se esconden tras una mirada.
La pintura es, para mí, mucho más que una actividad creativa. Es una manera de meditar, de conectar con mi mundo interior y de expresar aquello que observo en los demás. Es una práctica que espero no abandonar nunca.